Artes Electrónicas: Creatividad e innovación

Artes electrónicas: creatividad e innovación

Arte, ciencia y tecnología aplicada

Como extensión al arte creado por medios electrónicos, las artes electrónicas suelen referir un conjuntos de mecanismos y conocimientos para encarar el nexo entre el arte la ciencia y la tecnología, que no necesariamente es aplicado a la creación de obra artística,  utilizando estos conocimientos de distintas formas, entre ellas para la creación de bienes y servicios relacionados al arte, el entretenimiento y los medios de comunicación.

El mercado del arte trasciende al artista y a la obra, creando múltiples lugares de acción más allá de ser y estar en el centro de la escena como artista o creador de obra, presentando un amplio espectro de perfiles que se desarrollan y subsisten entorno al arte. Una de las consecuencias del arte es el entretenimiento de las masas y es ésta característica que el mercado toma para crear una economía que se desarrolla gracias al arte y sus expresiones, vinculado e influenciando la comunicación y la cultura de la sociedad actual.

Por su parte, devenida la tecnología y los medios electrónicos en denominador común que atraviesan muchas de las etapas de producción del arte y su transmisión, este conocimiento se vuelve central para el mercado, surgiendo así una serie de perfiles con capacidades de sobrellevar y resolver los problemas de aplicar medios electrónicos en el arte y a la vez de comprender los distintos lenguajes del arte. Este cruce de mundos, de lo técnico y lo artístico, siempre existió y estuvo históricamente diferenciado con claridad, sin embargo, progresivamente deja de estarlo, influenciando uno al otro hasta fusionarse, tanto en la creación como en el creador, reflejándose en el lenguaje y en esta nueva clase de perfiles convergentes, que se dan naturalmente al operar en espacios intermediales, evidenciando sus consecuencias con notoriedad en el arte mismo, con obras donde lo técnico, la tecnología, no puede separarse de lo artístico, ni ya diferenciarse el técnico del artista que, en ciertas circunstancias, deviene progresivamente en un mismo rol.

Son éstas artes las que desde finales del siglo XIX actúan en la comunión del método científico y el artístico, trabajando sobre los problemas de la percepción, las neurociencias, la sinestesia sensorial y muchas otras áreas relacionadas a la comprensión de cómo los sentidos perciben, concibiendo infinidad de bienes y servicios relacionados al mercado del arte y el entretenimiento: instrumentos musicales, analógicos o digitales, de hardware o software, video juegos, equipamiento de audio y video, sistemas de sonido, controladores, medios de almacenamiento especializados, sistemas de iluminación, protocolos de comunicación, servicios online para la distribución de música, accesorios… toda una gama de productos y servicios que crean una economía derivada del arte y sus distintas expresiones, entrelazadas al mundo del entretenimiento, la cultura y los medios de comunicación.

Emprendedores creadores creativos

Por otro lado, el desarrollo de la habilidad de usar la tecnología como un instrumento y poder crear libremente con ella en forma artesanal, personal o grupal se transforma en una facilidad creciente de la época, hoy más que nunca no se necesita ser empleado, empresario o tener una fábrica para crear y vivir de esas creaciones; esta modalidad gana identidad y espacios propios, con el arte y el artista como origen natural pero extendiéndose a otras áreas, con inventores e invenciones, emprendimientos, startups, marcas y productos, nuevas herramientas, instituciones, contenido, libros, revistas, tutoriales, festivales, eventos, documentación y pensadores, clasificándose un nuevo tipo de perfil convergente, no tradicional, de autores creadores emprendedores inventores, de gente que , pudiendo o no ser artistas, viven gracias a y contribuyen al mercado extendido del arte y del entretenimiento, o incluso por fuera de éste, ofrecen al mercado sus creaciones, en forma de contenido, servicios o dispositivos utilizando los medios electrónicos como base en sus creaciones.

Desde mediados del siglo XX, el crecimiento de este campo, sin ser necesariamente nombrado como tal, a sido significativo y comparable al de cualquiera de las tecnologías exponenciales, reflejando progresiones similares: disminución exponencial de complejidad, reducción de precios, incremento en el número de aplicaciones, impactando en la sociedad de tal forma que ningún individuo pasa su día sin ser tocado por alguna forma de arte creado por medios electrónicos: películas, música, dispositivos, aplicaciones, todos creados dentro de este campo intermedial, dejando un cuerpo de conocimientos y potenciando paradigmas como el código abierto y el open hardware, influenciando a otros mercados.

A su vez, las sucesivas crisis económicas  en todo el mundo han modificado la noción en la educación tradicional de «prepararse para ser elegido por otro» , empresa u organismo, de tratar de llenar un casillero creado por la necesidad de alguien, hacia un concepto natural que siempre ha existido y que hoy se vuelve progresivamente central, el de la creación de un casillero individual, un producto, un servicio, un perfil, y es éste el que crea su propio mercado,  creando una explosión emprendimientos individuales o colectivos, startups, ideas llevadas adelante por gente común, desde una empresa familiar de huerta orgánica como evolución de la verdulería barrial que entrega sus productos tercerizando su logística hasta adolescentes que programan sus propios juegos que luego son comprados por empresas, todo en pos de una vida mas plena del ser.

Métodos de creación orientados a la innovación

Sucede que, el mecanismo tradicional en la producción de los bienes y servicios que nos rodean es el derivado de la ingeniería, el diseño y la programación: la creación desde la salida; partimos del lugar a donde queremos llegar, del resultado imaginado, identificando los pasos previos para concretar la creación buscada. Así los autos cafeteras computadoras casas programas de facturación y servicios bancarios son creados. Es el reino del hemisferio izquierdo: motricidad, habla, matemáticas, lógica, causa consecuencia, estructura, forma, secuencialidad, linealidad temporal. Los individuos cuyas carreras y situaciones de vida forzaron el desarrollo de este hemisferio por sobre el otro tienen remarcadas estas características y así todo lo que de ellos proviene.

El arte nos presenta un mecanismo de creación distinto, la creación desde la entrada: sabemos de dónde partimos pero no exactamente a donde llegaremos. Dibujamos una línea, un trazo otro y aparece algo, un dibujo; tocamos una nota, otra, un acorde, surge una melodía y ésta deriva en una canción; escribimos una idea, una frase, un párrafo, una poesía. Es el reino del hemisferio derecho: sensaciones, sentimientos, facultades viso espaciales no verbales, los visual, lo sonoro, lo integral, mecanismos de análisis no convencionales, pareceres, intuiciones y pareidolias. De idéntica forma, las personas con mayor desarrollo de este hemisferio contemplan características propias de él.

Un párrafo aparte merece la creación biológica, los organismos, nacen, crecen y evolucionan hacia algo que luego muere para dar paso a un nuevo organismo que le sucede. Secuencias de instrucciones codificadas en genes que se traducen en formas, idea de género, reproducción, organismos que se adaptan al entorno y evolucionan en una línea de tiempo intervenida por el factor de mutación del azar; una rama del árbol que el viento la hace crecer inclinada, otra recta, una característica estética que facilita la reproducción, un mecanismo de inteligencia que favorece la supervivencia. El tiempo modificará las definiciones que deberán adaptarse a la incorporación de la creación biológica a los procesos de producción de bienes, con el tiempo tal vez convenga plantar semillas de robots y regarlos en vez de soldar componentes, biotecnología, bioeconomía. La biología y el arte están conectados de tantas formas que sorprende encontrar una y otra vez estas relaciones, que sin embargo son evidentes, dado que tanto creador como receptor del arte son seres biológicos : la proporción áurea , las series matemáticas que comparten, los procesos de recursividad y evolución, y claro, la creación desde la entrada, cada vida es una obra de arte, un cuadro único, una canción personal, un destino encapsulado en una semilla, donde el final está contenido en el origen pero aún así, indeterminado.

Es el apremio planteado por nuestra época de encarar lo nuevo, de la creación continua de novedades, el que nos fuerza a replantear y readaptar los mecanismos de producción en pos de la innovación, pues, la capacidad de innovar y adaptarse a un futuro siempre cambiante se presenta como elemento clave para la supervivencia de empresas, instituciones, gobiernos e individuos. Son las empresas de primera línea las que saben que algo o alguien en el futuro cercano las destronará y prefieren ser ellos mismos quienes creen este producto o servicio venidero, incorporando la innovación como estrategia de supervivencia a sus modelos de negocio. El futuro siempre está llegando pero, por su propia naturaleza, nunca llega, aún así, seduce y capta energía del presente para crear el siguiente paso de realidad, se auto genera, y en éste mecanismo de movimiento perpetuo, crea una economía que subsiste y sostiene el ciclo… lo mejor está por venir.. la veneración del futuro, las idolatrías de la expectativa que quitan la atención del presente.

¿Cómo hacer entonces para crear algo que aún no existe, algo realmente nuevo, algo que no sabemos que es, que ni siquiera se percibe como necesario o faltante? ¿ como crear sin un plano, una guía, como crear por crear y llegar a algo?

Una forma de hacerlo, aparte del azar y la experimentación, es componiendolo, atravesando el proceso de creación. Siguiendo el método artístico se llega a la creación de una obra de arte, más allá de su valor estético, más allá de si el resultado es bello feo útil o vano; aún más, este método es aplicable a la concreción de obras no artísticas.

Es como evolución de estos mecanismos de creación que surge la “composición” como método, tradicionalmente utilizada en el arte, este sistema de producción aplicado a todo lo que no es arte nos brinda una serie de mecanismos que se adaptan perfectamente a nuestra época, y es aquí donde aparecen las “artes electrónicas”, la posibilidad de componer el software en vez de programarlo, de componer servicios en vez de diseñarlos, de componer productos, de componer tecnología en vez de producirla, de usar la tecnología creativamente.

La composición aprovecha las características de ambos hemisferios, trabaja de uno a otro continuamente, opera desde la salida y desde la entrada, por lo que siempre genera algo único pero dentro de las variables pautadas, como la creación biológica. Los encargos artísticos son composiciones, se compone la música de una película, una ópera, se compone una canción, pero no se compone un auto, en todo caso se lo produce, se lo diseña. Esa realidad es la que está cambiando. Hoy contamos con sobradas pruebas de este mecanismo aplicado por fuera del arte, resultando en obras de arte de otro tipo; redes sociales de alcance masivo, servicios de información omniscientes, juegos con millones de jugadores actores espectadores y cientos de ejemplos de creaciones que responden a sistemas de composición donde se mezclan ambos mecanismos, que no tenían una definición de identidad en su origen sino que la fueron adquiriendo, que partieron de un lugar y llegaron a otro inesperado, trayendo consecuencias también inesperadas: la gente que antes resonaba con música, libros o películas hoy lo hace con software, aplicaciones y redes que son parte integral de su vida diaria y que están entrelazadas a su cuerpo afectivo.

No es casualidad que los creadores de estas nuevas obras de arte, de estos éxitos de taquilla, sean resultado de sistemas de enseñanzas que han sabido incorporar desde el comienzo los procesos creativos, el juego, el arte, la enseñanza del método artístico. Es en Latino América donde está todo por hacerse al respecto, donde aún hoy subsiste la idea errónea que hay gente creativa y otra que no lo es, cuando es en realidad una característica desarrollable y al alcance de todos, que trasciende cualquier área de acción, es aquí donde se ve claramente la necesidad de incorporar el desarrollo de la creatividad a la enseñanza para encontrar novedosas soluciones a nuevos y antiguos problemas, trabajando en pos de una tecnología creativa.

por Diego Gómez

 

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