Electrónica como recurso para el arte: del siglo XIX al XXI

Orador: Diego G Gómez

Desde los comienzos del uso de la electrónica como medio de creación, la composición con máquinas, los movimientos de arte relacionados. Arte electrónico, arte tecnológico, arte de medios, arte de nuevos medios.

Un viaje que comienza en 1880 con el descubrimiento de la emisión termoiónica, aprovechada inmediatamente por el arte, con los primeros instrumentos electrónicos en 1890 hasta llegar al día de hoy y las consecuencias de la revolución electrónica del último medio siglo en el arte popular y académico. Una mezcla particular de inventores, emprendedores, científicos y artistas, de personajes históricos que ayudaron a esta transformación tecnológico cultural que arrasó, para bien y para mal, todas la manifestaciones del arte, la comunicación y la cultura.

La electrónica aplicada al arte sin una intervención inteligente del creador se transforma en un plano inclinado donde todo tiende a un mismo lugar, un lugar común; sin un entendimiento adecuado del recurso, todo suena igual, se ve parecido, se percibe como un fin en vez de un medio para un fin; spam continuo de obras y artistas dominados por la tecnología.

La delgada línea entre la ilusión y la realidad generada en las masas por la tecnología y el mercado, donde todos pueden crear y convertirse, gracias a algún artefacto o dispositivo mágico que evoluciona constantemente, en fotógrafos, músicos, cineastas, en “creadores”, algo reservado a lo divino en la antigüedad. Millones de creadores de contenido trabajando gratuitamente para placer de los dueños de las redes. La llegada final del “cine personal” que en los 70 se anunciaba como parte de un cine expandido por llegar y hoy inunda las redes sociales. El reinado del contenido y los prosumidores. La discontinuidad obligada por la digitalización y todo lo que nos hace perder del mundo real. ¿ Que nos queda de todo esto ?.

Utilizada como medio de creación, nos llevar a pensar en la esencia misma de la electrónica, a especular a nivel subatómico, a entender lo que allí acontece entre subpartículas, y como esa esencia escala a lo macro, a consecuencia de los procesos de modularización en la producción de la tecnología y la minimización de costos. Hoy entendemos que un electrón esté aquí o allá es solo una posibilidad, casi seguro que puede estar aquí o allá, pero… tal vez no. En el mundo analógico, si golpeamos un tambor sabemos con seguridad que sucederá, un sonido resultará, sin embargo, esto en la electrónica se transforma en una posibilidad, más baja de lo normal, en estos artefactos de naturaleza artificial, al usar dispositivos electrónicos como instrumentos o siendo la obra misma, sucede que, al apretar un botón, al deslizar el dedo en una pantalla, al mover el mouse, posiblemente suceda lo que esperamos, pero, estando atentos, veremos que no siempre sucede, aparecen fenómenos propios del medio, retrasos, acumulaciones, desgastes, sumados a la horrible discontinuidad de lo digital y la fragmentación por paquetes de datos en las comunicaciones, consecuencias y funcionamientos inesperados con los que el artista debe lidiar constantemente… una problemática particular acontece.